viernes, 26 de septiembre de 2008
Historia de un examen sorpresa
Hoy solamente voy a escribir sobre una persona en particular, porque hoy se lo ha ganado a pulso:
Este chico (en adelante "el delegado" por eso del anonimato) tiene una afición muy especial por hablar en clase. Se que obviamente, todos lo hacemos, pero aseguro que no como este chico. Cuando normalmente hablas con el compañero que tienes al lado lo haces en voz baja, ya que aparte de no interrumpir la clase no es necesario para que al otro le llegue el mensaje.
Pues debe ser que a "el delegado" se le olvidó grabar ese capítulo de Barrio Sésamo y no lo sabe hacer, porque eso no es hablar, es gritar.
Además para caldear mas la situación estuvieron toda la mañana (hasta la hora H) llamándole la atención, y él, lejos de darle importancia, no sólo se reía cuando le decían eso, sino que seguía hablando.
Pues bueno, la hora H llegó en Física y Química (3ª hora). Después de que el profesor advirtiese de que hablar suponía un examen sorpresa ¿Adivinen quién se puso a hablar? Por supuesto, el delegado. Mientras estábamos corrigiendo se le ocurrió hablar de algo de una piscina y ya nos marcó un examen sorpresa, que por supuesto, contaba para nota.
El problema es que cuando llevas tiempo sin practicar formulación es difícil, por lo tanto eso supone que tardes mucho tiempo, y además el examen era de hacerlo mientras dictaba, es decir, por poner un símil matemático te preguntaba 4+5 y tu ya debías poner 9.
Así que ya podéis imaginar el problema que supuso ésto en la clase. Por culpa del delegado tuvimos examen sorpresa (con el correspondiente enfado de todo el mundo) y él de cobardese marcha para evitar más problemas.
En fin, primer mal rollo de la clase y ésto no ha hecho más que empezar. Veremos las consecuencias y si a lo mejor podemos volver a hablarle a este personajillo.
Espero que el fin de semana me tranquilice.
Nos vemos.
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